El valor de la accesibilidad

Por Rodney Boyd

Este artículo es el cuarto de una serie que da orientación al ministerio del Servicio de Educación Cristiana.

Hacer disponible la preparación bíblica, teológica y ministerial ha sido un valor fundamental desde el principio del SEC. Sin embargo, en el comienzo de la obra por los misioneros, el motivo no era tanto ni la valoración de la preparación, ni tener una teología ministerial desarrollada, sino era la urgencia de necesidad. El Señor había bendecido tanto la predicación pentecostal de su palabra que la obra crecía muy rápido. Los misioneros necesitaban ayuda y no tenían otra opción para sobrevivir que buscar a los que tuvieran mayor compromiso con el Señor y que tuvieran potencial para ser líderes.Esos primeros Timoteos eran lanzados al ministerio, unos con éxito y otros, no tanto. Muchas veces, su discipulado y preparación era demasiado apresurado y no era el adecuado. Los primeros misioneros aprendían de sus errores y por experiencia comenzaban a valorar la necesidad de tener una cantidad suficiente de obreros bien formados y la importancia de hacer disponible y accesible la preparación para lograr esa meta.

Los pioneros y primeros pastores desarrollaban algunos principios que les guiaban y daban definición a hacer disponible y accesible la preparación para obreros:

  • Era preparación práctica. Basado en la creencia en el llamado universal del creyente al servicio, la preparación tenía el propósito de calificar a los nuevos para el servicio. La nueva iglesia pentecostal en América Latina tenía características muy distintas a las viejas, en particular que la católica. El Espíritu Santo se manifestaba por milagros y prodigios. Los encuentros con Dios eran tan reales que transformaban las vidas individuales del pueblo. Los cultos eran exuberantes y dinámicos. No importaba la clase social o económica del nuevo. Cada persona se sentía aceptada y apreciada. Aún más, los nuevos creyentes podían participar con múltiples oportunidades para servirle al Señor. Los cursos breves les enseñaban contenido bíblico y doctrina, además de cómo vivir como seguidor de Jesús. Luego les orientaban para servir en diversos ministerios y tareas.
  • Era preparación permanente y paulina. Significaba que las iglesias empezaban a discipular, formar y preparar desde el renacimiento de los nuevos creyentes. Además de ser hospital para almas o refugio para los desamparados, cada iglesia funcionaba como escuela, incorporando, orientando y enseñando a los nuevos y a los viejos. Es formación perpetua. La formación constante por definición sugiere alta accesibilidad.
  • Era preparación proactiva. El compromiso y entusiasmo por “ir y hacer discípulos”, combinado con el valor de hacer disponible y accesible la preparación para el servicio resultaba en establecer una base fuerte de visión y la edificación de una infraestructura sin igual. El compromiso de los Pablos era buscar a los Timoteos en lugar de esperar que se acercaran, inspirarlos a perseguir el llamado que el Señor tenía para ellos y capacitarlos hasta que llegaran a ser ministros competentes.
  • Era preparación pertinente. Después de la primera ola de preparación informal, era necesario en países y tiempos diferentes subir la preparación del nivel de las iglesias locales y establecer sistemas de preparación más formal. En búsqueda de criterios uniformes para acreditar a sus pastores, los concilios establecieron institutos bíblicos para mejorar la preparación de sus pastores. El hecho que los concilios han requerido que sus ministros acreditados sean graduados de sus institutos bíblicos asegura la accesibilidad de esa preparación.

Estos principios siguen vigentes en los países y programas del SEC. La red extensa de institutos-seminarios, extensiones-anexos-aulas, centros y otros programas descentralizados de formación ministerial da evidencia de la manera en que el SEC valora la accesibilidad. Sin embargo, hay otras más que reflejan el corazón del SEC para ofrecerle a todos los Timoteos, tanto una relación transformadora con su Pablo, como los instrumentos, conocimientos y las experiencias que sirvan como una llave a las múltiples puertas de posibilidad de la gran diversidad de ministerios con los que él o ella servirán al Señor. A continuación, las características y evidencias del valor de la accesibilidad en nuestro programa y un análisis de cada área.

IGLESIA LOCAL

Los obreros nacen en la iglesia local. Por eso, la iglesia local es la primera “escuela de formación ministerial”. Es allí donde comienza la formación integral: Personal y espiritual, pentecostal, práctica y presencial. Se llama al discipulado. Sin embargo, por la naturaleza descentralizada de las iglesias locales, todavía no hemos alcanzado el mejor rendimiento del programa.

Hay pocos países que han elaborado y/o adoptado un contenido unificado y a muchos les faltan recursos curriculares adecuados para el nivel iglesia local. Existen requisitos definidos de formación y educación-preparación en las categorías superiores de credenciales ministeriales. Mientras que la mayoría de los países tienen un primer nivel de credencial que pretende dirigirse a los obreros locales (muchas veces con los pastores e iglesias encargados de dar supervisión), ni existen requisitos definidos de preparación, ni existe un programa de estudio nacional o internacional. Por eso podríamos decir que hay una deficiencia en accesibilidad a un programa formativo para ese nivel.

La iglesia local debe ser socio con el instituto o seminario bíblico en su distrito o región, enviando los llamados a esas instituciones que brindan la siguiente etapa de preparación para los obreros, según los parámetros establecidos por la obra nacional. Los institutos o seminarios abren anexos-extensiones-aulas (varía la nomenclatura) en iglesias locales, mejor ubicados en centros metropolitanos. Son los pastores de aquellas iglesias que sirven como profesores, y en muchos casos, el presbítero está involucrado en la supervisión del instituto. La relación fuerte “instituto – iglesia local” maximiza el alcance del programa nacional de formación ministerial, asegurando la mayor accesibilidad posible. Sin embargo, cuando no exista una relación buena y estrecha, la accesibilidad al programa estará más limitada.

Muchos han criticado el modelo tradicional de la escuela dominical. Algunas iglesias y países han experimentado con otros formatos y modalidades. Unas han usado “grupos pequeños” en lugar de escuela dominical. Otros han cambiado el día de su escuela bíblica local. Por favor, tenga sumo cuidado en reemplazar un programa posicionado para involucrar la mayor cantidad posible en capacitación bíblica sistemática con otro que ofrezca menos cobertura con menor resultados. Frecuentemente, un programa en necesidad de revitalización habla más de liderazgo y compromiso que de estructura.

GEOGRÁFICA

Cuando se creó el SEC en el año 1960, existía por lo menos un instituto bíblico en cada uno de los países de habla hispana en nuestro continente. En aquel entonces, cuando eran pocos centros, casi todos los estudiantes eran pastores. Muchos tenían que abandonar su familia para estudiar. En muchas ocasiones, estaban internados en dormitorios rústicos. La obra continuaba creciendo, e igualmente la cantidad de obreros llamados al ministerio. En los años subsecuentes, institutos regionales se abrieron y luego, extensiones, anexos y aulas. Con los pastores ya preparados, más y más laicos han entrado a los institutos bíblicos. En las últimas décadas, la matrícula en muchos de los “centrales” ha bajado, especialmente el programa de internados, mientras que los anexos, extensiones y aulas se han disparado.

De hecho, casi la mitad de la cantidad de instituciones de formación ministerial (institutos-seminarios bíblicos, extensiones-anexos-aulas y otros centros) de las Asambleas de Dios a nivel mundial quedan en los países de habla hispana en América Latina y el Caribe. Igualmente, casi la mitad de la cantidad de estudiantes de programas presenciales de las Asambleas de Dios a nivel mundial viven en nuestros países latinoamericanos de habla hispana. Es aún más impresionante considerando que solo una décima parte de los miembros de las Asambleas de Dios a nivel mundial son de nuestros países de habla hispana. La accesibilidad geográfica es uno de los distintivos más fuertes en Latinoamérica. Dondequiera que vaya en nuestro continente, encontrará un instituto-seminario bíblico, extensión, anexo, aula o centro de formación no tan lejos de ti.

Ha sido muy difícil mantener el mismo nivel de coordinación, cobertura y calidad con la proliferación de anexos, extensiones y aulas. De repente, este es el desafío más grande y consecuencia más alarmante de la expansión del programa. La dirección nacional en cada país debe buscar la manera de proyectar una visión unificadora, señalar criterios que cada uno debe seguir, realizar buena coordinación y cobertura, y buscar y mantener un perfil adecuado para su docente. ATAL – la Asociación Teológica de América Latina, conjunto con el Centro de Recursos y Asesoría están dispuestos a asesorar a la dirección nacional.

ACADÉMICA, SOCIAL Y ÉTNICA

Más y más, con la penetración del evangelio en áreas remotas y no alcanzadas, en particular entre los pueblos indígenas, el programa de formación ministerial ha tenido que adaptarse. Hace varios años atrás, tuve el placer de cenar con un superintendente. Cuando le pregunté, ¿qué le da más satisfacción en su trabajo como superintendente?, me contestó, visitar las comunidades indígenas, más remotas en su país y realizar seminarios de capacitación para los pastores y diáconos, aun dándoles oportunidad de responder al llamado al ministerio. Me explicaba que esa gente no tenía educación adecuada para cursar los estudios regulares del instituto bíblico. Era necesario emplear otro pensum y otra modalidad de enseñanza. En ese momento, ese hombre, típicamente frío de personalidad, comenzó a llorar. Significaba que no había ninguna discriminación por nivel académico, social o etnia. La formación ministerial es accesible para todos en la gran parte de Latinoamérica.

Sin embargo, hay desafíos en cada área. Aunque tenemos un programa internacional y la Asociación Teológica de América Latina, que señala los criterios que el programa debe seguir, existen variaciones fuertes entre los países que impide el cumplimiento de los estándares. En cuanto el programa de formación ministerial del SEC es primordialmente vocacional, queremos mantener nuestro programa accesible a los que son debidamente llamados al ministerio. A la vez, el programa del SEC se opera en el entorno de la sociedad que cada año va cambiando, mejorando el nivel de educación y exigiendo mayor preparación. El SEC sigue mejorando su oferta que impactará a los países miembros. Cada país tiene la responsabilidad de no quedar atrás, sino de enfrentarse con sus realidades y buscar maneras para mejorar la preparación de sus pastores.

El constante mover misionero abrirá nuevas sendas a los grupos no alcanzados, muchas veces entre los pueblos indígenas. Aquellos misioneros y nuevos obreros necesitarán herramientas para la preparación en los dialectos locales. Para los grupos orales, será necesario crear programas de formación ministerial que no sean escritos. El patrón que seguían los pioneros hace décadas – Evangelizar – Formar – Plantar (Ministrar) – se usará por los nuevos misioneros. Como era, la formación será el eje clave entre la evangelización y la plantación de iglesias.

NIVELES Y MODALIDAD DE ESTUDIOS

Con la creación del Nivel Básico de 64 unidades de crédito en el nivel ministerial, formalizamos la creación de un nivel dirigido a los “laicos”. De hecho, no me gusta distinguir entre el “laico” y el “ministro”. Suena como si fuera un “ministerio profesional”. Si creemos verdaderamente en el llamado universal del creyente al servicio del Señor, hablaríamos mucho menos de esa distinción. Creo firmemente que nacen los obreros aprobados en la iglesia local. Entonces, los niveles no sirven para distinguir entre clases de gente, sino como escalones en su preparación ministerial, posiblemente como requisitos para los diferentes niveles de credenciales.

Es probable que habrá modificaciones significativas en el pensum del Nivel Ministerial (96 créditos), afectando mayormente al Nivel Especializado. El propósito de ese nivel ha sido potenciar a los ministerios de la iglesia local con capacitación específica y práctica. El concepto del ministerio ha cambiado. De la urgente necesidad pastoral en el comienzo, ahora nosotros, los mayordomos del equipamiento del cuerpo de Cristo, reconocemos que hay una variedad de dones espirituales y apoyamos la iniciativa de preparar una gama amplia de ministerios según “la multiforme gracia de Dios” (1ª Pe. 4:10, RVR60).

En la reforma del Plan Básico de 2010, se presentaron tres especializaciones aprobadas: Ministerio pastoral, Misiones y Ministerio juvenil. Se presentaron tres más en el Plan Básico de 2013: Educación cristiana, Ministerio infantil, Plantación de iglesias. En el Plan Básico de 2016, se presentó una más: Ministerio universitario. Ahora son siete, sin embargo, esperamos que otras más entrarán según la necesidad de la iglesia y sus ministerios emergentes.

Además, por la complejidad de nuestra sociedad y nuevas ofertas constantes, el programa continuará acutalizándose con nuevos métodos y modalidades de programa de estudios, pero todo basado en nuestros valores. Todo lo nuevo será valor añadido. Los institutos bíblicos y sus profesores tendrán que aprender cómo aprovechar nuevas herramientas para mantenerse relevantes frente a un mundo que sigue cambiando.

Existe una constante presión de diluir el programa y formato de formación tradicional. Hay un clamor por estudios “on line”. Sin embargo, nos mantenemos firmes en el valor de formación integral. En parte, significa que el formato ideal es el presencial. El Espíritu Santo usa la dinámica de la presencia y relación interpersonal del maestro, como pastor y ministro experimentado (Pablo), para inspirar, amar, consolar, aconsejar, guiar, motivar e impactar al estudiante (Timoteo). También, es la dinámica de relaciones interpersonales entre estudiantes que el Espíritu Santo usa para preparar al obrero a funcionar en la comunidad de fe: “Como el hierro se afila con hierro, así un amigo se afila con su amigo” (Pr. 27:17, NTV). Es posible introducir nuevas modalidades, herramientas y flexibilidad sin transigir nuestros valores.

CONCLUSIÓN

El valor de la accesibilidad depende de la apreciación de otros valores. Si no mantenemos un alto compromiso con la formación integral, con el fervor pentecostal, con asumir toda responsabilidad como propietarios, y con la unidad, colaborando para el beneficio mutuo, entonces perderemos la importancia de hacer disponible y accesible la formación de obreros competentes. Sin embargo, lo que puedo percibir entre nuestros líderes nacionales e internacionales, un solo corazón unido que late para cumplir con la gran comisión del Señor, “Id y haced discípulos a todas las naciones” (Mt. 28:19, RVR60). Tomemos muy en serio el mandato del Señor: “A la verdad la mies es mucha, más los obreros pocos. Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies” (Mt. 9:37-38, RVR60). Sigamos el patrón tradicional de evangelizar, formar y ministrar como buenos Pablos comprometidos con los Timoteos que el Señor desea usar para extender su reino.

3 pensamientos en “El valor de la accesibilidad

  1. Muy buen resumen de la vistió de la Educación Cristiana en A. L. Parece que fue una historia repetida en todos los paises, pero ha llegado la hora de la especialización y estructuración en un mundo globalizado. Que lo bueno en un país sea evaluado de la misma forma en otros por igual. No si llamar padronizacion o estandarización de programas y docentes.

    • Gracias Pastor Luis. El Directorio del SEC, en la reunión que celebramos después de la Cumbre en Córdoba, considerará algunos cambios bastante significativos. Estoy de acuerdo, ha llegado el momento para esforzarnos, tomar decisiones y unir esfuerzos.

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